Pachamama es el nombre que recibe la tierra, entendida como una persona, por los pueblos indígenas de los Andes. Los incas y los tiwanaku realizaban ofrendas en su honor para derramar su sangre. Entre otros objetos se ofrecían hojas de coca, conchas marinas y sobre todo el feto de la llama, según una creencia para fertilizar la tierra sin que faltara jamás la cosecha.
Con la llegada de los españoles, la imposición del cristianismo y la influencia del mestizaje, la pachamama comenzó a representarse con la imagen de la Virgen María. Actualmente se mantiene y conserva la tradición de la ofrenda, practicada principalmente por las comunidades quechuas y aimaras, a través de una ofrenda llamada Challa o Pago. Se la realiza durante todo el mes de agosto, así también como cada primer viernes de cada mes.